Hay juegos que desde el primer momento llaman la atención por su estética. Crisol: Theater of Idols es uno de esos casos claros. Si has jugado a BioShock, seguro que notarás algunas similitudes. Y no es algo malo, al contrario, porque recoge muchas de esas ideas que funcionan tan bien: ambientación cuidada al detalle, gran narrativa y mecánicas originales. Pese a ello, consigue mantener su propia identidad y ofrecer algo con bastante carácter dentro del género.
Crisol está desarrollado por Vermila Studios, un estudio español que poco a poco se está haciendo un hueco con propuestas bastante personales. No estamos ante una superproducción, pero sí de un proyecto con bastante mimo detrás, sobre todo en cómo han trabajado la ambientación y los pequeños detalles. Es de esos juegos donde se ve claramente que hay intención y cariño en lo que hacen, aunque luego algunas ideas no terminen de explotarse del todo.
Se nota que hay intención de hacer algo diferente dentro del género, sobre todo a nivel de ideas jugables, aunque luego no todas terminan de explotarse como deberían.
Una ambientación impresionante y trabajada
Si hay algo que destaca por encima de todo en Crisol es su ambientación. Todo transcurre en Tormentosa, una isla maldita dentro de esta versión oscura de Hispania, y la verdad es que está increíblemente bien construida.

El juego mezcla folclore, religión e historia de una forma bastante inquietante. Vas recorriendo ruinas enormes medio derruidas, calles laberínticas y escenarios que tienen un diseño asombroso a la vez que perturbador. Además, está lleno de pequeños detalles y guiños culturales que no siempre son evidentes. De hecho, si vas demasiado rápido, es muy probable que te pierdas muchas de estas cosas. Es uno de esos títulos que te pide bajar el ritmo y fijarte en todo.
Aquí es donde más brilla. El mundo se siente cuidado, con personalidad, y consigue engancharte más por lo que ves y percibes que por lo que el propio juego te cuenta directamente.
Crisol nos mete en un mundo con una atmósfera bastante opresiva, donde la narrativa no se cuenta tanto con cinemáticas, sino a través del entorno.
A medida que avanzas, vas descubriendo qué ha pasado en este lugar, quiénes eran sus habitantes y por qué todo ha terminado como está. No es una historia que te lleve de la mano, sino que te obliga a reconstruirla poco a poco, algo muy en la línea de los juegos que claramente lo inspiran.
Mecánicas interesantes… pero desaprovechadas
Una de las ideas más llamativas del juego es su sistema de munición. Aquí no recargas sin más, sino que depende directamente de tu vida. Esto crea un sistema bastante curioso, donde tienes que decidir constantemente si arriesgarte reduciendo tu vida para llenar el cargador, o jugar más seguro pero con el riesgo de quedarte sin balas.

Sobre el papel, es una mecánica con muchísimo potencial. El problema es que el juego no termina de sacarle partido, y la razón es que los enemigos no están a la altura.
La IA de los enemigos es bastante floja. Se mueven lento, atacan sin demasiada presión y en general no suponen un desafío real. Esto rompe bastante el equilibrio que el juego intenta construir con su sistema de recarga. Y no estamos hablando de la dificultad novicio, la más baja del juego.
Tienes tiempo de sobra para curarte, recargar o reposicionarte sin sentir peligro. Además, el juego está lleno de recursos, así que la gestión de la vida acaba siendo casi irrelevante.
Y claro, si la mecánica principal pierde peso, el conjunto también se resiente. Aunque debemos admitir que, aunque lentos, nos han dado algún que otro susto.
Doblaje en castellano
Algo que se agradece muchísimo es que el juego esté completamente doblado al castellano, no solo en voces, sino también en todos los textos del juego. Cada cartel, cada etiqueta, cada libro que encuentras por el escenario está en español. Esto no es tan habitual como debería, y aquí ayuda bastante a meterte en la historia y en el mundo que propone el juego.
Además, si hay algo que merece una mención especial es su fantástica banda sonora, que aporta aún más identidad al conjunto. El juego cuenta con composiciones originales que encajan perfectamente con su atmósfera oscura, combinando momentos de tensión con otros más emocionales. Por supuesto hay que descartar especialmente la inclusión de letras en español, algo poco habitual pero que refuerza su carácter propio.
Conclusión
Crisol es un juego que entra muy bien por los ojos y por la ambientación. Tiene ideas interesantes, un mundo cuidado y muchos detalles que merece la pena descubrir. El problema es que no termina de ofrecer un reto real, y eso hace que algunas de sus mejores mecánicas se queden a medio gas.
Aun así, es un juego que recomendaría a cualquiera que disfrute del género, especialmente si te gusta explorar el mundo más que buscar un desafío constante. Y bueno, eso sí… la tortilla de patata es sin cebolla, y sigo sin perdonar lo de la música del Afilador.
Crisol: Theater of Idols está disponible en PC, PS5 y Xbox, lo que permite que todos los jugadores lo disfruten sin barreras. Además, el juego cuenta con el respaldo de Blumhouse Games, un sello muy vinculado al género del terror, lo que encaja bastante bien con la identidad del propio juego.












Manuel Domene
Es un juegazo, recomendadísimo, me gustó muchísimo y le deseo lo mejor al estudio