Hace ya años desde que el estudio español, Digital Sun, lanzó Moonlighter, y todavía lo recuerdo con especial cariño. La tienda y el sistema de precios, me tenía completamente enganchada, viendo las reacciones de los clientes en todo momento. El estudio, consiguió destacar gracias a una combinación que funcionaba sorprendentemente bien: explorar mazmorras durante la noche para conseguir todo tipo de reliquias y abrir nuestra tienda durante el día para venderlas y seguir mejorando nuestro equipo y el propio negocio.
Ahora, varios años después, la fórmula regresa con Moonlighter 2: The Endless Vault, esta vez bajo el desarrollo de 11 bit studios y con una de sus mayores novedades a simple vista: el salto del característico pixel art del original a un mundo completamente en 3D.
Moonlighter 2: The Endless Vault abandonó oficialmente el Early Access el 2 de septiembre, convirtiéndose en su lanzamiento completo, disponible en PC, PlayStation 5 y Xbox Series X|S.
De vuelta a la Moonlighter
Tras los acontecimientos del primer juego, las cosas no han salido precisamente bien para Will y los demás. Un coleccionista interdimensional conocido como Moloch se ha apoderado de las mazmorras y de Rinoka, obligando a sus habitantes a huir. Will acaba en Tresna, una humilde aldea de cazafortunas, completamente sin dinero y con una deuda que pagar. Y, como no podía ser de otra manera, tendrá que volver a ponerse en la piel de comerciante y abrir la tienda Moonlighter.
La estructura vuelve a girar alrededor del mismo ciclo que conocíamos, pero sigue funcionando igual de bien. Cuanto más arriesgamos en las mazmorras, mejores serán las recompensas, pero también mayores serán los peligros.
El salto del pixel art al 3D

Una de las decisiones más importantes de Moonlighter 2 es, sin duda, abandonar el pixel art para dar el salto al 3D. Personalmente, sigo prefiriendo el estilo artístico del primer Moonlighter. El pixel art tenía muchísimo encanto y era una de las señas de identidad que más me fascinaban del juego original. Sin embargo, eso no significa que el cambio no funcione. Moonlighter 2 mantiene la paleta de colores y buena parte del lenguaje visual que caracterizaba al primero, además de conservar el diseño de sus personajes, por lo que sigue resultando reconocible pese al gran cambio artístico.
Aún así, el 3D aporta más verticalidad al gameplay, algo que sí beneficia directamente a la jugabilidad. Las mazmorras pueden jugar mucho más con las alturas, creando escenarios más interesantes y ofreciendo nuevas posibilidades a la hora de atacar, esquivar o movernos por el entorno. Esto se aprecia especialmente contra algunos enemigos, como los magos, que suelen desaparecer y reaparecer en diferentes puntos del escenario. Tener que controlar el espacio y las alturas hace que los enfrentamientos sean mucho más dinámicos.
Exploración y el sistema de reliquias
La exploración de las mazmorras continúa siendo uno de los grandes pilares de Moonlighter 2. Cada incursión supone una nueva oportunidad para conseguir objetos que luego venderemos por dinero en la tienda.
El combate mantiene la esencia del original, pero ahora con más posibilidades. El objetivo sigue siendo avanzar todo lo posible, derrotar enemigos, enfrentarnos al jefe y volver a casa con el máximo número de reliquias posible.

Pero aquí aparece una de las novedades que más me ha gustado: el sistema de inventario. Gestionar el inventario ya no consiste únicamente en colocar los objetos con maldiciones en los bordes para no afectar al resto. Ahora la forma en la que colocamos las reliquias también importa, ya que algunas ofrecen sinergias interactuando entre ellas.
Los objetos cuentan con diferentes atributos que pueden potenciar a otros dependiendo de cómo los organicemos dentro de la mochila. Esto convierte la gestión del inventario en una especie de pequeño puzzle en el que tenemos que pensar cómo colocar cada pieza para aprovechar al máximo sus efectos. Y debo decir, que me ha parecido lo mejor del juego y una capa de profundidad especialmente divertida.

Además, los efectos de las reliquias pueden cambiar dependiendo del mundo en el que nos encontremos. Por ejemplo, en La Galería, algunas reliquias cuentan con efectos eléctricos en lugar de quemarse, por lo que tendremos que prestar atención a cómo interactúan entre ellas y evitar sobrecargarlas. Es una evolución interesante respecto al primer juego y hace que organizar el inventario deje de ser simplemente una cuestión de espacio para convertirse en parte de la estrategia.
Una tienda mucho más personalizable
La tienda vuelve a ser la otra mitad de la experiencia y Moonlighter 2 amplía considerablemente sus posibilidades. Podemos decorarla, añadir muebles y colocar elementos que ofrecen diferentes ventajas a la hora de vender. También podremos utilizar determinados objetos para potenciar nuestras ventas y conseguir más beneficios.
Aquí tengo que reconocer que es una parte a la que personalmente no he prestado tanta atención, ya que donde más he disfrutado ha sido en las mazmorras y, especialmente, en la gestión de las reliquias. Aun así, la decoración no es únicamente estética. Los elementos que colocamos en la tienda pueden ayudarnos a ganar más dinero, por lo que sí existe una utilidad real detrás de esta personalización.

Misiones secundarias, desafíos y bloblets
Moonlighter 2 tiene contenido de sobra para jugadores completistas. Podemos coleccionar los diferentes Bloblets, conseguir armas, completar desafíos y enfrentarnos a los jefes de las distintas zonas, además de desbloquear mejoras tanto para nuestro personaje como para la tienda.
A esto hay que sumar las misiones secundarias, que tampoco están ahí simplemente para rellenar horas. Muchas de ellas proporcionan ventajas u objetos que podemos aprovechar durante nuestra aventura y, en algunos casos, incluso las completaremos sin darnos cuenta mientras exploramos los diferentes niveles.
Es un juego que recompensa bastante al jugador que decide salirse un poco del camino principal y dedicar tiempo a completar el resto del contenido, sin sentirse secundario necesariamente.
Un Moonlighter más completo
Después de jugarlo, la sensación con Moonlighter 2 es que está a la altura de su predecesor. La fórmula sigue funcionando y los nuevos sistemas consiguen hacerla más completa. El inventario es probablemente uno de los añadidos que más he disfrutado, porque obliga a pensar y experimentar constantemente con las reliquias y sus atributos.
También me ha gustado especialmente cómo el salto al 3D afecta a las mazmorras. Aunque personalmente sigo echando de menos el pixel art del primer juego, y quizás, si tuviera que elegir uno, me seguiría quedando con el primer juego.
Moonlighter 2 consigue algo que no siempre es fácil: ampliar una fórmula conocida y seguir siendo identificable con el salto al 3D. ¿Es un juego a la altura del primero? Totalmente. De hecho, creo que es una secuela que consigue mejorar y ampliar la experiencia original. Eso sí, si me preguntas cuál volvería a jugar, seguramente me quedaría con el primer título y su estilo pixel art que tanto me fascinó la primera vez. Pero eso es cuestión de gustos. Como juego, Moonlighter 2 demuestra que todavía había mucho margen de mejora en varios aspectos.
Para quienes disfrutaron del primer Moonlighter, esta secuela supone una oportunidad perfecta para volver a perderse entre mazmorras, reliquias y tiendas. Y para quienes nunca hayan jugado al original, su nueva aventura ofrece una puerta de entrada más completa para quien quiera descubrir este mundo y disfrutar de la doble vida de un comerciante












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