El debate sobre la preservación del videojuego sigue intensificándose, y ahora ha sido Square Enix quien ha dejado clara su postura. Según la compañía, no pueden asegurar que sus títulos sigan siendo jugables para siempre, aunque sí afirma que buscará «formas» de mantenerlos accesibles tras el fin de sus servicios.
No queremos cinemáticas, queremos tener la posibilidad de jugar al juego
Durante una reciente junta de accionistas, se le preguntó directamente por el problema de la preservación, especialmente en un contexto donde muchos de sus juegos antiguos no están disponibles en sistemas actuales, y donde títulos como servicios o juegos móviles desaparecen sin dejar rastro jugable.

La respuesta de Square Enix fue clara, pero ambigua: «cada juego se tratará de forma distinta, y no existe una solución universal». Por ejemplo, en sagas como NieR, la compañía asegura que mantiene vivo el interés mediante retransmisiones oficiales y contenido adicional. En otros casos, la solución pasa por conservar escenas en plataformas de vídeo, como YouTube.
El problema es evidente, y es que conservar cinemáticas no equivale a preservar un videojuego. Muchos jugadores consideran que este enfoque es insuficiente, ya que elimina lo más importante del medio: la interactividad. Poder ver la historia no sustituye la experiencia de jugarla.
Casos como Kingdom Hearts reflejan bien esta situación. Algunas entregas quedaron relegadas a versiones concretas o directamente a recopilaciones en forma de «película», compuestas únicamente por sus escenas como es el caso de Chain of Memories o 358/2 Days en las versiones ReMIX. Esto dificulta que los jugadores puedan experimentar esas historias tal y como las concebimos originalmente.

El problema de la preservación crece con Square Enix
La situación es aún más delicada en juegos como servicio o títulos móviles, donde el cierre de servidores implica la desaparición total del juego.
Aunque Square Enix afirma que seguirá creando «vías adecuadas» para cada título, lo cierto es que no ha detallado medidas concretas que garanticen el acceso jugable a largo plazo. Todo esto llega en un momento especialmente sensible para la industria, marcado por el auge del formato digital y decisiones como la de Sony de eliminar el formato físico en los próximos años, lo que ha reavivado el debate.












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